¡Y una mierda!

Estoy esperando de pie en el andén de la estación de Ventas, mirando un videoclip de Beyoncé que está saliendo en la pantalla que cuelga del techo. Las van a pasar putas, oigo que dice un hombre a mi derecha. Retiro la vista de la tele para mirarle a él, y veo que está hablando por el móvil, que viene dando zancadas, y que tiene mucha barba. Pues porque son tres viejacas, le escupe al teléfono justo cuando pasa por delante de mí. Le sigo con la mirada hasta que tengo que girar la cabeza y ya solo le veo la espalda. Si fuera como tú dices, me daría con un canto en la piñata, suelta él entonces. Lleva toda la camisa sudada. ¡Y una mierda!, es lo último que escucho antes de que tuerza a la izquierda y desaparezca para coger las escaleras mecánicas. ¿De dónde ha salido este hombre? Me ha revuelto el estómago.

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