Sushi

Suena el telefonillo. ¿Ya ha llegado el repartidor? ¡Pero qué rápidos han sido esta vez en preparar la comida! Descuelgo y pregunto.

– ¿Si?

– Sushi.

– ¡Hola!

– Hola, sushi.

Le doy al botón para abrir el portal y cuelgo el telefonillo. Espero unos minutos. Suena el tiembre de la puerta. Abro.

– Sushi.

– ¡Hola!

– Hola, sushi -me entrega las bolsas de papel con el pedido.

Le pago y le doy las gracias.

– ¡Gracias!

Él sonríe desde el interior del casco y se marcha.

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