El pierog

Nos miraba con una sonrisa medio turbia, como maliciosa. Desde aquel cartel luminoso que anunciaba el restaurante al fondo del patio. Era un pierog. El dibujo de un pierog, para ser más exactos. Y estaba esperándonos…

pierogi. http://www.krolestwopierozka.pl/

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Reencuentro

– ¿Un mexicano? – propuso.

A mí me pareció bien. Íbamos siempre al mismo restaurante y yo ya estaba aburrida, así que me daba igual dónde fuéramos con tal de cambiar.

– ¿Chapulines? – sugirió mientras le echaba un vistazo a la carta.

¡Qué maravillosa idea! ¿Cuánto tiempo hacía que no los comía?

Empecé a salivar.