Un envoltorio de pastelillo

Estoy segura de que esto lo ha perpetrado un niño. ¿Quién si no iba a tomarse la molestia de pelar una ramita de este espigado ciprés para colgar el envoltorio como si fuera un adornillo navideño? Demasiadas molestias para un adulto. Y esto no tiene pinta de que haya sido un accidente.

El envoltorio es de papel de alumnio, con impresiones de colores vivos, y está doblado varias veces a lo largo de sí mismo. A continuación se han unido los extemos en un nudo bastante rudimentario. Un envoltorio de pastelillo en forma de arete, eso es lo que prentendía el niño. Luego se ha puesto a arrancar las hojas de la ramita que le venía más a mano, según su altura, y por último ha colgado el envoltorio como si fuera un adornillo.

Estaría aburrido, el pobre. Hay que reconocer que los cementerios no ofrecen muchas opciones lúdicas.

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