Un beso

Fue hace mucho tiempo, dentro de un iglú de seis plazas, en la zona de acampada de un macrofestival de música cerca de la playa, de madrugada. Yo intentaba dormirme, y buscaba la mejor postura posible dentro de aquel saco viejo que me habían prestado, pero cuando estaba empezando a conseguirlo, entró el único que faltaba de todos los que formábamos el grupo. Siempre el último. Me hice la dormida porque no tenía ganas de hablar con él. Se acercó hasta mí, y aunque yo no lo veía, lo notaba cerca, cada vez más cerca. ¿Por qué se me estaba pegando? No quise fingir que me despertaba. Seguro que venía borracho y tenía ganas de charla, y yo estaba cansada y quería dormir, así que no moví ni un solo músculo aunque sentí que su aliento ya me rozaba la cara. Olía a ron con coca-cola. Esperé. Entonces me besó en la nariz. Un beso breve y ligero, como de colibrí. Yo no abrí los ojos, pero se me aceleró el corazón. ¿Va a tocarme?, pensé. Y seguí haciéndome la dormida mientras él seguía respirando cerca de mí. Estuvo así un rato. Después se retiró, y escuché cómo trasteaba con su saco hasta que dejó de hacer ruido y su respiración se volvió pesada, como las de todos los demás. Y ya no me pude dormir.

colibrí. http://servicios.educarm.es/admin/webForm.php?aplicacion=NATURA&mode=ampliacionContenido&sec=68&ar=12&cont=8209&web=6&zona=CENTROS&menuSeleccionado=

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Un guitarrista flamenco

Últimamente, sobre las dos de la madrugada.

La habitación está a oscuras, me he despertado. Muevo un poco los pies y siento el frescor de las sábanas. Pongo atención. Oigo en la distancia al guitarrista de todas las noches. El rasgueo de las cuerdas se va haciendo más claro a medida que avanza por el paseo y va acercándose a mi ventana. Ahí es donde escucho “…y los pelos coloraaaaoooos…”, y luego la música y el cante se van alejando hasta que ya no se oye nada.

Alargo la mano hasta el reloj de la mesilla. Dos y cuarto de la mañana.