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Bubisher: libros para los saharauis, granitos de arena de justicia

Biblioteca Bubisher de Smara

Antes de viajar a los campamentos de refugiados de Tinduf (Argelia), sabía de la situación del Sáhara Occidental, pero me faltaban datos para comprender un poco mejor lo que le había pasado al pueblo saharaui, así que me puse a investigar para recopilar información sobre el tema. Después de más de 40 años de conflicto, los medios de comunicación, interesados como están en dar noticias frescas, no le dan mucho espacio a un problema ya enquistado durante demasiado tiempo, aunque cualquiera que tenga un mínimo interés en saber quiénes son los saharauis y cuál es su historia, podrá satisfacer su curiosidad visitando las webs de la Delegación Saharaui para España  o de CEAS – Sáhara, donde encontrará cronologías, mapas, fotos y una animación de Aleix Saló que resume en cuatro minutos la injusticia cometida con este pueblo.

Sigue leyendo en EL ASOMBRARIO & CO.

Algún día iba a tener…

“…todos los libros del mundo, estantes y estantes llenos. Viviría en una torre hecha de libros; me pasaría el día leyendo y comiendo melocotones. Y si algún caballero con armadura se atrevía a acercarse en su blanco corcel y a rogarme que le lanzara mi trenza, lo acribillaría con huesos de melocotón hasta que se marchara.”

huesos de melocotón. https://tusenergiasrenovables.wordpress.com/2014/10/15/hueso-de-melocoton/

Jacqueline Kelly, La evolución de Calpurnia Tate
Traducción de Isabel Margelí
Roca Editorial

Lucas entra en la casa gris

“Sigue un largo pasillo oscuro, que termina en una puerta con cristales sobre la cual una placa oxidada indica: Biblioteca pública.

Lucas llama. Una voz de mujer responde:

– ¡Entre!

– Me gustaría llevarme algún libro.

La mujer se quita las gafas y mira a Lucas.

– ¿Llevarse libros? Desde que estoy aquí, no ha venido nunca nadie a llevarse libros.

– ¿Está aquí desde hace mucho tiempo?

– Dos años. Estoy encargada de poner orden. Debo seleccionar las obras y eliminar las que están en el índice.

– ¿Y qué pasa después? ¿Qué hace?cajas vacías. http://www.globalcargomx.com/mexico/mas-cerca-de-usted/

– Las pongo en cajas y se las llevan y las destruyen.

– ¿Hay muchos libros en el índice?

– Casi todos.

Lucas mira las grandes cajas llenas de libros.

– Qué trabajo tan triste el suyo.”

Agota Kristof, Claus y Lucas
Traducción de Ana Herrera y Roser Berdagué
El Aleph Editores

Lana Caprina. Epístola de un licántropo

Lana Caprina. http://www.hermidaeditores.com/descargarebooks/lanacaprina-epistoladeunlicantropo-giacomocasanova-libro-ebooks-sindrm-epub-pdf-22.html

Una cita del gran poeta Horacio: “Siempre hay quien discute a propósito de la lana caprina”, es decir, acerca de tonterías. Giacomo Casanova (1725-1798) se inspiró en esta idea y en la polémica suscitada alrededor de dos libros publicados por dos médicos de su época. El tema: la mujer y su útero.

Sigue leyendo en la página 26 de BUENSALVAJE

Buensalvaje 1

El palacio madrasa…

“… si es que eso es lo que era, habría albergado también la biblioteca real, y es probable que los libros se almacenaran en armarios en la Sala de los Reyes. (En el mundo islámico medieval no era normal que los libros se situaran en estantes; se apilaban tumbados en armarios o en arcas). Se pueden interpretar los frescos del techo como mostrando eruditos y distintos géneros de literatura. Probablemente el Cardenal Cisneros destruyó la biblioteca de los Nazaríes, al igual que tantas otras bibliotecas musulmanas, pues consideraba que todos los libros árabes no eran sino manuales de infidelidad y brujería. Tras ser nombrado Arzobispo de Granada en 1499, organizó una inmensa hoguera de manuscritos árabes en la plaza principal de la ciudad.”

Robert Irwin, La Alhambra
Traducción de Leopoldo Palomo, Editorial Almed

 manuscrito árabe. http://elpoderdelaalhambra.com/espacios-expositivos/documentos-arabes-granadinos/

Todas esas cosas…

“… que poseen algunos libros y que me cautivan, divierten, conmueven, incitan a pensar o me ayudan de alguna manera a vivir, fueron creadas por seres mortales muy imperfectos.”

Wyslawa Szymborska, Lecturas no obligatorias
Traducción de Manel Bellmunt, Ediciones Alfabia

libros

Por mi aspecto podría creerse…

teclas piano. http://jcminstrel.blogspot.com.es/2011/04/criacao-de-deus-e-apropriacao-do-homem.html

“…que me dedico a la épica, al drama, a la brutalidad de los hechos, pero, por el contrario, lo único que me gusta son los temas de análisis, de anatomía, si se me permite decirlo así. En el fondo, soy el hombre de las brumas, y me he deshecho a fuerza de paciencia y de estudio de toda la grasa blancuzca que me asfixiaba los músculos. Los libros que más ambiciono hacer son precisamente aquellos para los que tengo menos medios. Bovary, en este sentido, habrá sido una proeza inaudita y de la que solo yo seré siempre consciente: tema, personajes, efecto, etc., todo está fuera de mí. Eso tendrá que llevarme a dar un gran paso adelante después. Al escribir este libro soy como un hombre que tocase el piano con balas de plomo en cada falange. Pero, cuando domine el tecleo, si cae en mis manos una melodía de mi gusto y que pueda tocar con los brazos arremangados, quizá lo haga bien.”

Gustave Flaubert, El hombre-pluma (Selección de cartas a Louise Colet)
Traducción de Ascensión Cuesta, Editorial Funambulista

¿Qué tengo que hacer?

  1. “Suspender el coito durante tres días.
  2. Coitos cada segundo día, diciembre entero.
  3. Muchos paseos.
  4. Ir al dentista.
  5. Arreglar los asuntos financieros y teatrales.
  6. Educar a Olga en todos los aspectos, interrogándola.
  7. Una cura intensiva de leche y huevo.
  8. Tratamiento con agua fría del hueso sacro en contacto con el periné.
  9. Assycodile en casa.
  10. Dejar de seguir con las situaciones masoquistas que yo mismo he introducido últimamente. Colocar la cabeza entre las piernas, etc.
  11. Azotamiento.
  12. La negación rotunda y la simulación de tener celos.
  13. Provocar erecciones mentales.
  14. Analizar el comportamiento en la cafetería. Ahora que no duele.
  15. Suspender los regalos.
  16. Suspender los elogios.
  17. Cambiar las bases de la relación por otras más intelectuales. (Libros).
  18. Menos besos.
  19. Comportamiento sereno, moderado y lógico.
  20. ¡Ser un poco pendenciero!”

Géza Csáth, El diario de Géza Csáth
Traducción de Èva Cserhàti y Antonio Manuel Fuentes Gaviño. El Nadir Ediciones

Aquella misma tarde embarcamos

“Cuando llegamos a la aduana para que nos despacharan el equipaje, el aduanero, un yanqui muy formalote, se marchaba con la chaqueta al brazo una vez terminadas sus horas de despacho. Le dimos coba para que no se fuese sin revisar nuestro equipaje, y el hombre accedió, creyendo que se trataba simplemente de despachar tres o cuatro maletas. Cuando advirtió que era nada menos que la impedimenta de quince toreros, que llevaban las cosas más inverosímiles, se puso de un humor de perros y empezó a gruñir. Lo que más estupefacción le produjo fue un baúl lleno de libros que yo llevaba siempre conmigo. No comprendía el yanqui cómo para lancear toros había que llevar una biblioteca en el equipaje.”

Manuel Chaves Nogales
Juan Belmonte, matador de toros
Editorial Libros del Asteroide

Hispanos “librotraficantes” en Estados Unidos

En Crónica Negra, sobre Librotraficante, por Javier Valenzuela.

– ¡Escucha, ya te lo he dicho…

“…, no pienso irme a vivir a ese sitio! -gritó Del.

– Haz lo que te dé la gana. ¿Y por qué fuiste a Florida?

– No lo sé. Por un libro que leí. Supongo que puede decirse que estaba buscando una vida mejor.

– ¿Y la encontraste?

– No, no era más que un condenado libro. No he vuelto a leer en mi vida.”

Donald Ray Pollock, Knockemstiff
Traducción de Javier Calvo. Libros del Silencio

Ya en el escaparate de la librería…

“…localizaste la portada con el título que buscabas. Siguiendo esa huella visual, te abriste paso en la tienda a través de la tupida barrera de los Libros Que No Has Leído, que te miraban ceñudos desde mostradores y estanterías tratando de intimidarte. Pero tú sabes que no debes dejarte acoquinar…”

Italo Calvino, Si una noche de invierno un viajero
Traducción de Esther Benítez. Editorial Siruela

Y de pronto mi mirada quedó prendida…

“…en otra cosa. Había descubierto que uno de los bolsillos laterales de uno de los capotes tenía una protuberancia, como si tuviera dentro algún objeto. Me acerqué más y me pareció reconocer por su forma cuadrada lo que contenía aquella protuberancia: ¡un libro! Mis piernas empezaron a flaquear. ¡Un LIBRO! Hacía cuatro meses que no tenía un libro en las manos y ahora, la sola idea de un libro con palabras alineadas, renglones, páginas y hojas, la sola idea de un libro en el que leer , perseguir y capturar pensamientos nuevos, frescos, diferentes de los míos, pensamientos para distraerse y para atesorarlos en mi cerebro, esa sola idea era capaz de embriagarme y también de serenarme. Mis ojos quedaron suspendidos de aquel bulto que formaba el libro en el bolsillo, como hipnotizados, con una mirada tan ardiente como si quisiera perforar el tejido. Finalmente no pude controlar mi avidez; involuntariamente me fui acercando.”

Stefan Zweig, Novela de ajedrez
Traducción de Manuel Lobo. Editorial Acantilado