El asunto

A mi amiga le ha surgido un conflicto por una cuestión de trabajo: la posibilidad de incorporar un cliente nuevo a costa de incumplir el acuerdo que había establecido con un “competidor amigo”. Su jefe le ha dado un consejo.

La llamó ayer a su despacho y le habló con el corazón en la mano.

– Cuánto te queda por aprender -le dijo-. Está bien que te acuestes con tu marido y no con el vecino, pero hay veces en que no puede andarse uno con tantos remilgos. Tú tira para adelante con el asunto, que ya veremos luego cómo le ponemos el maquillaje. Y aplícate el cuento para el futuro.