Cuando leemos…

“… la mayor parte de las veces nos ahorramos el trabajo de pensar. De aquí el alivio sensible que experimentamos cuando, después de haber estado ocupados por nuestros propios pensamientos, pasamos a la lectura. Pero, en tanto que leemos, nuestro cerebro no es, a decir verdad, más que un campo cerrado de pensamientos extraños. Resulta de aquí que aquel que lee mucho y casi todo el día, pero que no se entrega en el intervalo a pasatiempos exclusivos de toda reflexión, pierde poco a poco la facultad de pensar por sí mismo, como un hombre que está siempre a caballo, y que acaba por encontrar difícil andar a pie. Ahora bien: tal es el caso de un gran número de hombres instruidos, que han leído hasta embrutecerse. Una lectura continua paraliza más el espíritu que un trabajo manual incesante, pues éste, al menos, permite entregarse a los pensamientos propios.”

Arthur Schopenhauer, Sobre la lectura y los libros
Edición de Pedro Aullón de Haro
Editorial Sequitur

Cincinnati Main Library, USA. http://sylviakuijsten.com/2015/01/17/de-10-mooiste-bibliotheken-ter-wereld/

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Uh!

Ayer Isa no estaba muy habladora. Me saludó cuando entré en cabina, y no volvió a soltar palabra hasta que terminó conmigo. Nos vemos, guapa, fue lo segundo y lo último que me dijo. Tenía puesto un tema en loop, y mientras me iba depilando, se iba marcando un bailecito. Ella parecía de buen humor, yo no estaba especialmente sensible… se me llegaron a ir un poco los pies a mí también, y eso que estaba tumbada, y además tenía que estarme quieta para los tirones y atender a las órdenes que me iba dando con la espátula para cambiar de postura en función de la zona en la que se disponía a aplicarme la cera. Calculo que escuchamos el tema unas catorce veces, más o menos. Ahora tengo ese ritmillo incrustado en el cerebro.