Uh!

Ayer Isa no estaba muy habladora. Me saludó cuando entré en cabina, y no volvió a soltar palabra hasta que terminó conmigo. Nos vemos, guapa, fue lo segundo y lo último que me dijo. Tenía puesto un tema en loop, y mientras me iba depilando, se iba marcando un bailecito. Ella parecía de buen humor, yo no estaba especialmente sensible… se me llegaron a ir un poco los pies a mí también, y eso que estaba tumbada, y además tenía que estarme quieta para los tirones y atender a las órdenes que me iba dando con la espátula para cambiar de postura en función de la zona en la que se disponía a aplicarme la cera. Calculo que escuchamos el tema unas catorce veces, más o menos. Ahora tengo ese ritmillo incrustado en el cerebro.