Coches amarillos

Vagón de la línea 9 del metro de Madrid, dirección Plaza de Castilla. En los asientos de enfrente, un chico grande y gordo se queja a su compañera, flaca y pequeña, que escucha en silencio mirando las manchas del suelo.

– Es que ya no la soporto, te lo digo en serio, siempre pidiendo pasta y armando bronca.

El chico le cuenta que la otra pide y gasta, y que no asume las responsabilidades que le tocan de la convivencia en la casa que comparten. La chica flaca asiente, pero cuando va a decir algo, el chico gordo no la deja, y sigue con su diatriba acerca de las cosas que no le gustan de la otra.

– Es igual que con lo de los coches amarillos, joder, ve un coche amarillo, pum, le da una hostia. Y sigue buscando coches amarillos para seguir dando hostias.

La chica pequeña le mira de reojo, pero no intenta abrir la boca porque sabe que el gordo no va a dejar que diga nada. Lo sé hasta yo, no lo va a saber ella, que parece que le conoce desde hace mucho tiempo.

– Y tú no sabes la de ropa que se compra, y luego encima ni se la pone…

– ¡Pues no le compres ni le pagues nada, joder! ¡Que si fuera puta, sería de oro, con todos los gilipollas que se tira!

Me ha impresionado la reacción de la pequeña. El grandullón se ha callado de golpe, ha parado de quejarse. Quedan los dos en silencio y llega la estación donde tengo que bajarme. Me gustaría seguir en el vagón para ver cómo continúa la historia, pero hoy no puedo hacerlo porque ya llego muy tarde.

Anuncios
Entrada anterior
Deja un comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: